En clave de mujer
 
01
MAY
2012
 
La responsabilidad de ser madre
Autor: Éricka Castellanos Moreno  
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Aunque es común ver a niñas que desde pequeñas llevan una muñeca en brazos y juegan a ser mamás, quizá la maternidad no sea algo que deba ligarse de manera automática a la naturaleza de una mujer.

 

Ser madre es un concepto que no puede definirse tan fácilmente, pero si se intenta delimitarlo aparecerán con frecuencia términos como amor, instinto y también responsabilidad, entre muchas otras cosas. Pero, ¿qué es lo que motiva a una madre a serlo, a darle un espacio en su cuerpo y en su vida a un nuevo ser? ¿Cuándo es el momento ideal para serlo?

 

Muchas mujeres se encuentran con la mirada de un pequeñito en sus brazos sin haberse hecho esas preguntas, sin tener respuestas; pero cuando lo descubren están, frente a frente, ante la responsabilidad de ser madres.

 

La palabra responsabilidad tiene que ver, en su sentido etimológico, con el verbo responder y éste a su vez se relaciona con el latín spondeo, cuyo significado es prometer. La responsabilidad es la respuesta que debemos dar ante nuestros actos y sus consecuencias; es la respuesta que debemos dar ante lo que hemos prometido.

 

Asumir la responsabilidad de ser madre es ser consciente también de que, en cada una de sus etapas vitales, un hijo tiene necesidades específicas a las que se deberá responder oportunamente: el alimento, un lugar donde vivir, la guía y la educación, el amor, el respeto. Los reflejos (positivos o negativos) de la manera en la que una madre asuma su responsabilidad estarán siempre presentes en el comportamiento de los hijos. Como sucede en el efecto expansivo de una piedra arrojada a un lago, las acciones de lo que se vive en el hogar impactarán lo que ocurre en la escuela, en el trabajo, en la sociedad.

 

En un trastocamiento de los roles, las madres han llegado a sentir temor de reprender a sus hijos cuando éstos tienen actitudes claramente inadecuadas o nocivas; temen su reacción de enojo, de rebeldía y los dejan hacer aquello que saben está mal. Las consecuencias las podemos observar en muchos aspectos de nuestra sociedad. La situación actual de inseguridad y de violencia es, en parte, el resultado de las carencias y fisuras presentes en la formación que se da dentro del seno familiar; fisuras que en muchas ocasiones muestran que la ruptura en la relación ya es total.

 

Una palabra oportuna, un consejo amoroso, un regaño merecido son parte de la responsabilidad de ser madre. Recordemos la relación etimológica de las palabras responsabilidad, responder y prometer: es como si dijéramos que al ser madre (y padre1) se debe responder ante la promesa del amor, de una vida digna, de una formación humana. El origen de la palabra nos guía. La responsabilidad de ser madre es responder sin temor, sin exceso y sin carencia a aquello que se requiera para que cada hijo sea un ser humano íntegro, pleno y feliz, ya que por sus frutos los conoceréis (Mt 7,16.20).

 

Nota:

1. Ya que no sólo es responsabilidad de la madre, pero reconozcamos que en México, como en otros países, la figura materna se erige como el núcleo que da cohesión a la familia y en ella ha recaído el mayor peso de la formación y educación de los hijos.

 
 
 
 
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