Familia y Adicciones
 
29
FEB
2012
 
Los roles de los miembros de una familia con alcoholismo
Autor: Salvador Ramírez Martínez  
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En la familia en la que uno de sus miembros es alcohólico, suelen asumirse distintos roles en los que los demás integrantes se van encasillando, de manera inconsciente, con el objeto de vivir de una manera menos dolorosa la enfermedad de su familiar.

En cada uno de los roles se vive, piensa, actúa y siente teniendo como punto central al adicto, por lo que las propias necesidades, gustos, maneras de pensar y emociones pasan a segundo plano, generando una gran inestabilidad emocional. Veamos rápidamente las características de cada uno de estos roles:

 

Adicto

Características: Es quien tiene la enfermedad de la adicción; es irresponsable, egocéntrico; se siente culpable. Niega la enfermedad, crea el caos, miente, suele ser agresivo y a la vez encantador; es sumamente inteligente y es un experto manipulando.

Representa: El problema para sí mismo y para los demás.

Siente: Vergüenza, miedo, culpa.

Frase: “Ya no me vean a mí”.

 

Facilitador

Características: Suele ser la persona con quien más convive el adicto (cónyuge, hermano, amigo). Para evitar conflictos, alimenta la adicción del enfermo y lo rescata de los problemas en que se mete. Suele ser muy responsable; no piensa en sí mismo, puede ser un “santurrón”; trata de controlar todo, siente autocompasión. Como el adicto, se vuelve un gran manipulador. Suele estar físicamente enfermo; desarrolla relaciones adictivas y enfermizas y trastornos alimenticios. Se siente resentido y fatigado.

Representa: El control.

Siente: Vergüenza, que es herido, enojo, culpa, agobio.

Frase: “Pobre de mí”.

 

Héroe

Características: Generalmente es el hijo mayor, quien asume la responsabilidad de sacar a la familia adelante. La familia se siente orgullosa de él; tiene altos logros académicos, económicos o deportivos. Siempre hace lo correcto, cuida de todos, enjuicia todo y a todos y es perfeccionista.

Representa: El que vale.

Siente: Vergüenza, miedo, que es abrumado.

Su frase: “Yo lo arreglo”.

 

Rebelde

Características: Como una forma de llamar la atención se muestra hostil, iracundo, desafiante, negativo. Suele tener problemas escolares y laborales, situaciones de abuso, adicciones o embarazos no planeados. Es incompatible con el héroe.

Representa: El que llama la atención.

Siente: Vergüenza, rencor, que es herido, culpa, desamor, desesperación.

Frase: “Yo te demostraré”.

 

Niño perdido

Características: Ante las problemáticas de la familia, el “niño perdido” prefiere no causar problemas y refugiarse en él mismo. Es retraído, solitario, invisible, calmado, carente de amigos, imitador; le cuesta tomar decisiones, tiene poca estima por la vida, puede presentar problemas de identificación sexual, depresión, tendencias suicidas, privación emocional.

Representa: Por quien no hay que preocuparse.

Siente: Vergüenza, soledad, tristeza.

Frase: “No muevan el bote”.

 

Mascota

Características: Se esfuerza por aliviar la tensión que vive la familia por medio de bromas. Suele ser frágil e inmaduro; es tierno, se siente muy necesitado de amor; busca llamar la atención; es complaciente, hiperactivo; pone poca atención en las actividades y desarrolla pocas habilidades. Suele padecer úlceras; tiene dificultades para manejar el estrés. Frecuentemente busca parejas del tipo héroe.

Representa: El chistoso.

Siente: Vergüenza, miedo, que es herido, desilusión.

Su frase: “Mírenme”.

 

 

Conclusiones

No es sano asumir cualquiera de estos roles pues, como vimos al inicio, el centro de la vida familiar y personal es el adicto y esto lleva a que los familiares dejen de vivir su propia vida para estar en función de las necesidades o caprichos del enfermo. Esto desarrolla enojo, agobio y enfermedades en cada una de las personas involucradas. En todos los casos, se niega ser parte de la enfermedad y, mientras exista la negación, la enfermedad perdurará.


Algunos roles se combinan o se parecen, por ejemplo, el héroe tiene rasgos de facilitador y suelen llevarse bien; otros roles son incompatibles y es común que haya roces entre ellos, como el caso del héroe con el rebelde.


Para el adicto, la sustancia (alcohol o drogas) es el motor de su vida. En el caso de los familiares, como hemos visto, el centro de su vida es la persona adicta y esto va desarrollando formas de relación enfermizas como la codependencia; de ella hablaremos el próximo mes.

 
 
 
 
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