Carta del mes
 
20
JUN
2011
 
Me siento tan poca cosa, me odio tanto…
Autor: Padre Emmanuel (Paulinos de México)  
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Padre Emmanuel:

Necesito ayuda urgente. Por favor lea mi carta, se lo suplico, y ayúdeme lo antes posible. Gracias.

Mi nombre es Israel. Tengo 24 años y estoy soltero; creo que este es el mejor momento para escribir lo que siento porque estoy tan desesperado y triste… es como si estuviera en un agujero del cual no puedo salir; esta soledad y odio contra mí mismo, este coraje por la vida me están matando. Aunque tengo a mi familia sé que me falta algo, tal vez creer en Dios o no sé exactamente qué, pero necesito encontrarle un sentido a mi vida, una ilusión, un motivo que me haga seguir adelante.

Creo que estoy en el momento más difícil de mi vida; hasta quisiera morirme, pues siento que tengo más por ofrecer muerto que vivo, tal vez así se acabaría esta tristeza y desesperación… pero a la vez no, porque me falta por cumplir un sueño, el de tener mi propia familia. Mis hermanos ya tienen a sus familias, ¿y yo qué tengo? ¡Nada! Y jamás tendré a nadie porque nunca he encontrado ni siquiera la paz en mí, ni siquiera puedo encontrar a Dios… me duele el no creer en él y dudar de su existencia porque sé que es el único ser que podría ayudarme.

¿En qué momento me pasó esto? No lo sé, simplemente creo que he estado tan solo, sin amigos, sin una relación sentimental seria, siempre metido en mi trabajo. Veo que mi vida se ha pasado tan rápido… cada mañana me veo en el espejo y miro mi vida pasar y pasar, pero me veo viviendo amargado, tan triste, siempre metido en este maldito cuarto oscuro que es mi recámara con ilusiones que nunca van a llegar, me siento tan poca cosa, me odio tanto… me da un coraje y rencor hacia mí mismo que no los soporto; me da un miedo tan sólo el pensar que mis padres me dejen solo y sin ningún apoyo, no lo soportaría. Me urge encontrar la paz en mí y pronto.

“Por favor, Dios, si en verdad existes ayúdame, porque ya no quiero vivir así. Te necesito. Necesito tu ayuda. La vida es tan corta y no la estoy viviendo feliz. ¿Por qué siento tanta rabia en mi corazón? Tú sabes que no soy una mala persona, ¡tú lo sabes! Por favor ayúdame, Señor, ya no aguanto más”.

Israel

Estimado Israel:

Gracias por haber dirigido esta sincerísima carta a La Familia Cristiana. Definitivamente la ayuda de Dios está contigo pues animarte a escribir es ya una forma de expresar tus sentimientos, e indica voluntad para enfrentar aquello que te está molestando.

Necesitas analizar con detalle tu situación, dado que no aciertas a enfocar el momento o la situación precisa en que empezaste a sentirte mal. Conviene que busques de inmediato apoyo profesional de un o una terapeuta, que te ayuden a ubicar con exactitud el factor o serie de factores que te han llevado hasta donde te encuentras. No es que el psicólogo te vaya a resolver tus problemas, pero puedes encontrar en él una ayuda profesional de alguien que estudió y va acumulando experiencias para identificar una situación indeseada, y trazar algunas acciones o técnicas para cambiar tu comportamiento y modo de reaccionar frente a las diversas circunstancias, recientes o anteriores, que te han venido sumiendo en la depresión y falta de sentido en que estás viviendo.

Todas las personas, Israel, tenemos insatisfacciones, angustias, frustraciones, pérdidas y el modo de reaccionar varía desde una aceptación pasiva hasta una actitud tremendamente agresiva, y frecuentemente auto agresiva. Pero lo ordinario, digamos, sería aceptar las realidades que vamos viviendo y sacarles provecho de un modo positivo. Las carencias son para muchos la oportunidad de buscar y luchar con persistencia, con esfuerzo y aun nadando contra corriente. La claridad de mente y la voluntad son importantes, pero no lo es menos la llamada inteligencia emocional.

La inteligencia emocional es la capacidad para reconocer nuestros sentimientos y la habilidad para manejarlos. Daniel Goleman dijo, en 1995, que ante todo hay que conocer las emociones y sentimientos propios, luego, para manejarlos, se requiere crear la propia motivación y gestionar nuestras relaciones. Es decir, no podemos esperar que todo se nos dé hecho, o que venga alguien de afuera a resolver nuestros problemas. Tú trabajas y sabes que tienes que ser responsable pues, si eres irresponsable, te despiden y buscan a otra persona que sí responda con calidad y a tiempo. Tú deseas amigos y para ello tienes que relacionarte de buena fe pero también con astucia para no ser víctima, es decir, debe haber confianza pero no simpleza o ingenuidad de que todo va a salir perfecto de manera automática. Todas las personas desarrollamos defensas y a veces modos de ser a los que no siempre nos adaptamos pero, cuando aparecen los conflictos en la relación con otras personas, pues hay que hablar buscando el entendimiento y si no lo hay pues te alejas, al menos temporalmente. Tú buscas un amor sincero. Pareciera lo más normal del mundo y lo es, pero se requiere tener claras las intenciones, deseos y proyectos para ensamblar las dos personas y las dos personalidades en un proyecto compartido. Ojalá fuera tan simple como fijarse en una persona, hablarle y decirle que ha despertado en nosotros sentimientos hermosos, pero la persona que tengo enfrente es eso, otra persona con sus propias intenciones, deseos y proyectos y quiere respeto y comprensión como yo los espero de ella.

No quiero yo darte tanta teoría, lo que quiero decir es que te atiendas con un especialista del comportamiento, que aprendas a trabajar más en tu interior para desarrollar tolerancia, confianza, aceptación, perseverancia… contigo mismo y con los demás. La vida es la misma para todos y todos tenemos que luchar para sobrevivir y sacarle el mejor partido, sin abusos, a las situaciones que vamos enfrentando día a día.

No te olvides, por favor, Israel, de acercarte al Señor Dios; no te pierdas en intelectualismos y fideísmos; conoce y aprende a amar a esa Persona que se llama Dios, cuenta con él pues él, está seguro, te conoce, te ama y cuenta contigo para un proyecto que puede superar con mucho tus expectativas.

Padre Emmanuel (Paulinos de México)


 
 
 
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