Catequesis familiar
 
28
OCT
2011
 
Navidad: Fiesta en familia
Autor: Juan Carlos Espinosa  
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Tenemos a la puerta el tiempo de las posadas y de la Navidad. De nuevo, Dios nos da la oportunidad de celebrar estas fiestas desde una perspectiva diferente, es decir, desde el Evangelio y las enseñanzas de la Iglesia. El Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia, en los números 103 al 111, nos ofrece las orientaciones precisas para vivir con intensidad estos días tan especiales.

La Novena de Navidad

Las orientaciones del Directorio… sobre la Novena de Navidad (que en México conocemos como posadas) nos dicen que se instituyó para comunicar a los fieles las riquezas de una liturgia a la cual ellos no tenían fácil acceso. La primera recomendación que se nos hace es que durante la Novena de Navidad, es decir, de los días 16 al 24 de diciembre, se recen las vísperas con las antífonas mayores en compañía de todos los fieles y, junto a esta oración, hacer el rezo del rosario, pedir posada, y entonar villancicos.

 

El nacimiento

A partir del siglo XIII se difundió la costumbre de preparar pequeños nacimientos en las habitaciones de la casa, sin duda por influencia del nacimiento construido en Greccio, Italia, por san Francisco de Asís, en el año 1223. La preparación de los nacimientos (en la cual participan especialmente los niños) se convierte en una oportunidad para que la familia entre en contacto con el misterio de la Navidad, y para que se recojan en un momento de oración o de lectura de las páginas bíblicas referidas al episodio del nacimiento de Jesús.

 

Riesgos en Navidad

Los valores del Adviento (las cuatro semanas anteriores a la Navidad) pueden ser amenazados por el riesgo de convertir la preparación a la Navidad en una “operación comercial”, llena de propuestas vacías, procedentes de una sociedad consumista. Estamos llamados a salvaguardar la memoria de la encarnación del Señor, de modo que la fuerte tradición religiosa de la Navidad no se convierta solamente en consumo o en prácticas que desagradan a nuestro Salvador.

 

Cómo esperar la Navidad

Hemos de celebrar el nacimiento de Jesús en un clima de sobriedad y de sencillez, alegres, y con una actitud de solidaridad para con nuestros hermanos. La espera del nacimiento del Salvador debe hacernos sensibles al valor de la vida y al compromiso de respetarla y protegerla desde su concepción; implica también que no se puede celebrar el nacimiento del que salvará a su pueblo de sus pecados sin un esfuerzo para eliminar de nosotros el mal del pecado. Se trata entonces de que, antes de que llegue la Navidad, confesemos nuestros pecados para participar limpios en el nacimiento de Jesucristo.

 

La noche de Navidad

La noche de Navidad es hermosa cuando se anima con el canto de los tradicionales villancicos, instrumentos poderosos para transmitir el mensaje de alegría y paz de Navidad; con los “nacimientos vivientes” (pastorelas) y los nacimientos de barro en el hogar, que nos recuerdan a Jesús, María y José; con la inauguración del árbol de Navidad, que evoca tanto al árbol de la vida, plantado en el jardín del Edén, como al árbol de la cruz, adquiriendo así un significado cristológico: Cristo es el verdadero árbol de la vida. Además, entre los regalos colocados bajo el árbol de Navidad no deberían faltar los regalos para los pobres: ellos forman parte de la familia cristiana. La cena de Navidad bendecida por papá o por mamá expresa con toda su fuerza la firmeza y la alegría de la unión familiar.

Es muy recomendable participar en la misa de media noche en la que, a la hora de la presentación de las ofrendas, llevemos algún regalo para los pobres. (Si no podemos participar a esa hora, todo el día 25 la parroquia suele ofrecer los horarios como en domingo). Vivamos en familia los diversos valores de la Navidad y dispongamos nuestro corazón al nacimiento del Salvador.

 

Los valores por vivir durante la Navidad

* El valor de la espiritualidad del don: “Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado” (Is 9, 5).

* El mensaje de solidaridad con el hombre pecador, por el cual Dios se ha hecho hombre.

* El valor sagrado de la vida y el acontecimiento maravilloso que se realiza en el parto de toda mujer.

* El valor de la alegría y de la paz que nos trae el niño Dios, aspiraciones profundas de los hombres de todos los tiempos.

* El clima de sencillez y de pobreza, de humildad y de confianza en Dios.

 

 
 
 
 
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