Hablando se entiende la Gente
 
07
OCT
2011
 
“Nomen est omen”: El nombre es destino
Autor: Érika Castellanos Moreno  
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Los romanos pensaban que el nombre determinaba en gran medida el destino de quien lo llevaba.

 

escubramos cómo eran nombrados los romanos a través de los Nómina1 Romana (nombres romanos). Generalmente llevaban tres: praenomen (prenombre), nomen (nombre) y cognomen, que son los llamados Tria Nómina2 como en Cayo Julio César.

Praenomen. Equivale a nuestro nombre; el hijo lo heredaba del padre. Como sólo había una lista de 17 o 18 praenómina, solían repetirse y, como eran conocidos por todos, se ponían en forma abreviada.

Algunos de los más conocidos por nosotros son:3

Gaius (G.) / Caius (C.); Gayo / Cayo

Gneus (Gn.) / Cneus (Cn.); Gneo / Cneo

Lucius (L.); Lucio

Marcus (M.); Marco

Publius (P.); Publio

Quintus (Q.); Quinto

Tiberius (Ti.); Tiberio

Titus (T.); Tito

Nomen. Es como nuestro apellido. Indica la gens, esto es, el linaje al que se pertenecía; se transmitía de padres a hijos como “nombre de familia”. Es un nombre colectivo y siempre se usa completo, sin abreviaturas. Perdura durante generaciones.4 Se han documentado cientos, entre ellos: Iulius, Aemilius (Emilius), Antonius, Cornelius, Tullius (Tulius), Domitius (Domicius), Claudius…

Ejemplifiquemos con la gens o familia Julia (que toma su nombre a partir de Iulus o Ascanio, hijo de Eneas y de Venus, de quien Virgilio hace proceder a esta gens, familia o descendencia). Sus dos miembros más reconocidos son el ya mencionado Cayo Julio César, Augusto. La familia Claudia sucedió a esta gens en el poder de Roma. Pertenecían a ella Tiberio5 Claudio Nerón, Tiberio Claudio Druso, Nerón Claudio César Augusto Germánico y también Cayo César Calígula, todos ellos emperadores romanos. Ambos grupos conforman la gens Julio-Claudia, grupo que durante muchos siglos se ha propagado de la época imperial de la Roma antigua.

Cognomen. Representa una rama de la gens o familia. Es un nombre que se utiliza para diferenciar a los individuos dentro de una misma gens atendiendo a alguna cualidad, profesión, característica física o mental o a algún acto de relevancia. Sí, sería como un apodo.

C. Iulius Caesar (leásea chésar): debe su cognomen a caesura (chesura) que significa “corte”, porque se dice que nació a través de un corte hecho al vientre de su madre; de ahí “cesárea”. También se dice que a partir de caesaris (chesaris): cabellera abundante, aunque ésta no era una de las características de Julio César, que más bien era calvo.

M. Tullius Cicero: su cognomen remite a cicero (chíchero), garbanzo, porque tenía una notoria verruga con esa forma.

P. Ovidius Naso: este cognomen designaba a alguien de nariz grande; nasica tenía el mismo significado.

Cn. Iulius Agricola: este cognomen alude al cuidado del campo.

Ahora revisemos algunos cognomina referidos a características físicas:

Barbatus: de espesa barba, barbado.

Calvus / Calvinus: calvo o de escasa cabellera.

Albus / Albinus: blanco.

Niger: negro.

Caecus (checus): ciego.

Cincinnatus (chinchinatus): de pelo rizado.

Flavus: de cabello rubio, rojizo.

Longus: largo.

Paullus (paulus): pequeño.

Pulcher (púlquer): hermoso.

Priscus: anciano / Vetus: viejo.

También podían referirse a características de comportamiento o defectos:

Balbus: tartamudo.

Bibulus: bebedor; literalmente, el que absorbe.

Brutus: bruto.

Catus: astuto.

Catulus (cátulos): cachorro, gatito.

Lentulus (léntulus): un poco lento.

Lepidus (lépidus): flamante.

En algunos casos, el cognomen estaba relacionado con la circunstancia que rodea al nacimiento de alguien: Postumus (póstumus) es el nacido después de la muerte del padre; Proculus (próculus), el nacido en ausencia del padre (procul significa “lejos”).

Además de los Tria Nomina (nómina), con frecuencia se añadía un agnomen que tenía carácter honorífico, como en el caso de P. Cornelio Escipión, al que se agregó el agnomen (el) Africano, debido a su gran labor como general en la Segunda Guerra Púnica (emprendida por Roma contra Cartago).

En casos de adopción se añadía el nomen y cognomen del padre adoptivo y el nomen original pasaba a ser un tipo de cognomen con la terminación -anus: C. Octavius pasó a ser C. Iulius Caesar Octavianus, nombre al cual después se le añadió el agnomen Augustus que significa majestuoso, imperial; nos referimos a Octavio Augusto, el primer emperador romano.

¿Notan algo curioso? Hemos hablado sólo de varones. Y las mujeres, ¿cómo eran nombradas? Tenían el nomen del padre: la hija de Iulius era Iulia. Si había dos hijas, para diferenciarlas se ponía (a modo de cognomen) un adjetivo correspondiente al orden de nacimiento: Julia Maior, Julia Minor, o si había más de dos hijas, un ordinal: Tertia (tercia), Quarta, Quinta (kuinta), Sexta… Otro ejemplo: Livia Drusilla, hija de Marcus Livius Drusus, heredó el nomen y el cognomen pero en su versión femenina. Al casarse, algunas mujeres podían llegar a tomar el nombre del esposo.

Si usted es mujer, piense cómo sería nombrada a la usanza romana. Busque la forma femenina del nombre de su padre y el número de hija (mujer); esto es, si su padre se llama Víctor y usted es la tercera hija, su nombre sería Victoria Tercera (Victoria Tertia, en latín).

Si usted es varón, tome el nombre de su padre y alguna característica distintiva de su familia; así, el hijo de un hombre llamado Mario cuya carrera militar sea notable podrá llamarse Mario Marcial (Marius Marcial, en latín pronunciado como “Marchial”), o el de un torero llamado Manuel sería Manuel Taurino.

Actualmente, la asignación de los nombres depende de muchos factores: por herencia de padres o abuelos, por el día de nacimiento, por la “estrella” de cine, de música o de fútbol del momento.

¿Sabe usted qué significa su nombre? ¿Sabe usted la razón por la que sus padres decidieron llamarlo de esa manera? ¿Qué tan acorde es su nombre con su personalidad?

“Nomen est omen”, el nombre es destino. Usted, lector o lectora, ¿qué piensa?

 

1.         En español conservamos la palabra nómina en el sentido de lista de nombres de los empleados de una empresa; esos nombres suelen aparecer ligados a su cargo y sueldo.

2.         En el principio de la República sólo se contaba con un praenomen y un nomen. Luego se añadía la filiación: Caius Julius Caesar C. (Caii) F (filius). C (Caii). N (nepos), esto es: Cayo Julio César, hijo de Cayo, nieto de Cayo.

3.         Aparece el nombre latino seguido de su abreviatura y su traducción.

4.         La gens no es lo mismo que la tribu, de las que había 35 en Roma, y que no se incluía en el nombre.

5.         Aparece remarcada la forma que ha prevalecido y con la que nosotros los conocemos.

 
 
 
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