Entrevista
 
05
OCT
2011
 
AMANC Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer
Autor: Arturo Suárez  
Compartir
Imprimir
 

En nuestro país, el cáncer representa la segunda causa de muerte en menores de 18 años. Once mil es la cifra estimada de decesos de infantes que, lamentablemente, crece cada año. Debido a los altos costos de los medicamentos y tratamientos para combatir este terrible flagelo, así como el sufrimiento que atraviesan las víctimas y sus familias, grupos de personas ofrecen su ayuda para atenderlas sin distingos de clases. La Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer (AMANC), no sólo presta ayuda económica, sino que exalta los valores familiares de unión ante la adversidad. De esta manera, Guadalupe Alejandré, su presidenta y fundadora y Yolanda Rodríguez, coordinadora de desarrollo, nos yudan a comprender la importancia de colaborar en este proyecto concreto.

 

¿Cuáles son los objetivos que persigue AMANC?

Para comenzar, las siglas quieren decir: Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer, y tenemos dos programas principales: el primero, de apoyo y vigilancia al tratamiento; el segundo contempla el desarrollo humano, que complementa un apoyo integral a los niños y sus familias para superar la enfermedad de modo que lleguen a la completa recuperación del cáncer; y cuando por desgracia ocurre el fallecimiento del niño se les brinda a los miembros de la familia ayuda psicológica para que puedan soportar el impacto de este acontecimiento.

 

¿Cuál es el proceso para que un niño con cáncer pueda ser atendido en AMANC?

Los servicios de trabajo social, que son eficientes y arduos en los hospitales, detectan a los niños con cáncer, principalmente a los que vienen de otras comunidades y que no tienen suficientes recursos, por ejemplo, que no tienen en dónde pasar la noche. Entonces se establece una cadena de ayuda. Cada hospital se encarga de canalizarlos con nosotros, envían sus estudios, diagnósticos, requerimientos e indicaciones sobre el apoyo que debemos brindar.

 

¿Cuáles son las actividades en el albergue de AMANC?

A los niños que llegan al albergue se les asigna habitación para ellos y un acompañante; se les da un reglamento y un horario para que lleguen a tiempo a sus consultas, buscando siempre mantener una disciplina. Se les ayuda con el transporte para que un chofer los lleve a los distintos puntos donde reciben atención médica y si viven cerca se les lleva a casa.

 

¿Cómo ayuda AMANC a la recuperación de los niños?

Además del apoyo con los medicamentos y el hospedaje se está cerca de los niños, de modo que éstos se sientan protegidos y reconfortados. En esto básicamente consiste nuestro trabajo: en acompañar a los niños y no sólo ayudar en los tratamientos. Nuestra ayuda es integral porque, además de su condición física, nos preocupa que estén bien en lo afectivo y emocional, por eso le apostamos a la unión familiar que resulta básica en momentos de tanta tensión.

 

¿En qué se diferencia la labor que realiza AMANC de la de otras instituciones que también brindan esa clase de ayuda?

La diferencia radica en que otras instituciones sólo compran equipos médicos. Desde luego esto es bueno, pues son equipos muy caros; sin embargo, ellos no brindan el acompañamiento, no están cerca de los niños como lo estamos nosotros, que tenemos un centro especial con cuarenta habitaciones para que se sientan como en casa. Además brindamos apoyo psicológico, primaria con reconocimiento oficial, pues afortunadamente el 70% de nuestros niños se cura. Los mantenemos ocupados para que aprendan algo, que cuando Dios les permita terminar sus tratamientos puedan poner en práctica lo que les enseñamos para lograr una mejor calidad de vida.

 

¿Están recibiendo algún tipo de apoyo para poder sacar adelante a estos pequeños?

En realidad no. Sabemos que existen otras organizaciones que piden y reciben ayuda; eso es bueno porque así más niños tienen la oportunidad de recuperarse, y las familias pueden enfrentar esto sin sentirse desamparadas. Lamentablemente, algunas de estas instituciones hacen pensar a los que donan que se hace todo por los pequeños, pero no siempre es así.

 

En el caso concreto, ¿cómo podrían ayudar nuestros lectores?

Tenemos varias cuentas de depósito, cargos a tarjetas, o nosotros vamos hasta donde estén por los donativos. Toda ayuda es importante porque genera un cambio. Ustedes nos permiten a nosotros la posibilidad de ayudar y cambiar la vida de cientos de niños que viven en una situación difícil, como es el cáncer. Es importante que ellos sientan nuestro apoyo, que les digamos que no están solos en su lucha contra esta enfermedad. Con la ayuda de Dios, nosotros y ustedes, que donan, podemos cambiar su realidad. Pueden, si así lo desean, comunicarse con nosotros al teléfono 5513 7111. Estamos ubicados al sur de la ciudad de México en la delegación Tlalpan, donde con todo gusto los atenderemos. Recuerden que hay muchas formas de ayudar; lo único que se necesita es la iniciativa de hacer algo por nuestros semejantes.

 

Por último, ¿algún mensaje para los lectores de La Familia Cristiana?

Que piensen que lo más importante de donar es hacerlo por ayudar, y que lo más importante de tener a cargo una institución de ayuda es destinar todos los recursos, no sólo los económicos sino también los humanos, a quienes más los necesitan.

 

Mayores informes sobre AMANC:

www.amanc.org

 
 
 
 
¿Los cristianos nos debemos preocupar por cuidar la ecología?


 

 
 
 
 
   © Ediciones Paulinas, S.A. de C.V. Todos los derechos reservados. México, 2011.
Calz. Taxqueña 1792 Col. Paseos de Taxqueña Deleg. Coyoacán, C. P. 04250, México DF. Tel. 01.55.56.46.53.32.