Santuarios de la Fe
 
03
OCT
2011
 
San José, Patrono de Zapotlán el Grande
Autor: Sergio Argüello Vences  
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“Él es nuestro Santo Patrono, él guía a nuestro pueblo, él nos enseña sobre su hijo, él nos protege cariñosamente, por eso hemos juramentado venerarle...”.

Los abuelos de los tatarabuelos de los habitantes de Zapotlán el Grande (Ciudad Guzmán, Jalisco) juramentaron al señor san José (hace 263 años) venerarlo, respetarlo y celebrar anualmente su fiesta en agradecimiento a su protección ante catástrofes naturales y espirituales. Este juramento continúa vivo y, como un desfile en miniatura, cientos de personas diariamente entran a la catedral a orar y dar alguna moneda al padre adoptivo de Jesús.

 

San José se queda en Zapotlán

Los documentos oficiales de Ciudad Guzmán y sobre todo la tradición de varios siglos, aseguran que la imagen de san José llegó de forma misteriosa en 1747. Los ancestros platicaban que por el camino real a Colima un arriero, que nadie conocía, llegó muy enfermo a la ranchería Cofradía del Rosario, acompañado de una mula y dos grandes cajones de madera. Como ahí no había médico pidió cuidaran su mula y el cargamento en lo que iba a otro lado a buscar algún remedio.

Los días pasaron y el desconocido acemilero nunca volvió; la comunidad estaba llena de curiosidad por saber el contenido de aquellos cajones y se reunió para abrirlos. Se decían “al fin y al cabo no robaremos nada, sólo vamos a revisarlos”. Para sorpresa de todos, encontraron dos bellas imágenes de madera; en un cajón, muy bien envuelto, estaba san José, y en el otro su esposa María.

Las esculturas eran grandes, “como para templo”, así que decidieron avisarle al párroco de Zapotlán, parroquia a la que pertenece la comunidad, para que él decidiera qué hacer con tan bello hallazgo. En cuanto se enteró de lo que encontraron, fray Juan Antonio Caro, que era el párroco, fue corriendo y, al ver las imágenes, lloró de emoción, pero la decisión era clara: “debemos esperar para ver si llega alguien a reclamarlas”.

Pasó el tiempo y nadie regresó por los cajones, así que, adornadas con flores y montadas en sus andas, fueron llevadas en procesión a Zapotlán el Grande y las colocaron en el templo parroquial. Al principio y por curiosidad, la gente acudía a contemplar tan perfectas imágenes. Llegaban de todos los alrededores a ver con sus ojos aquel tesoro. Luego contaban que el arriero no era una persona, aquel día por el terregal no le vieron la cara, y luego lo soñaron con rostro de ángel. Y poco a poco, después de inusitados milagros obrados por intercesión de san José y María, empezaron a visitarlos también por devoción.

 

Las juramentaciones

El mismo año de la llegada del señor san José a Ciudad Guzmán, ocurrió un terrible sismo por toda esta zona. Dicen los antiguos que fue tan fuerte que creyeron que todo se iba a destruir. Durante el terremoto, algunos que estaban en la parroquia vieron cómo san José bajó su mano y el sismo redujo su intensidad. Esto bastó para que ese mismo año, aunque la parroquia estuviera dedicada a la Virgen de la Asunción, proclamaran como patrono al señor san José y todo el pueblo jurara venerarlo, vigilarlo y respetarlo; y para salvaguardar el juramento se instituyó además la Mayordomía y la Guardia del señor san José y de la Virgen María.

 

La única coronación pontificia del santo en México

En 1926, los habitantes juramentaron al señor san José conseguir su coronación pontificia; así que realizaron investigaciones y consolidaron razones de peso sobre la necesidad de que el esposo de María, en Zapotlán, fuera coronado pontificiamente –aunque la tradición de la Iglesia dijera que la coronación pontificia es en exclusiva para Jesucristo y la Virgen María–. Con autorización del Arzobispo de Guadalajara, monseñor José Garibi Rivera, se presentó ante la Santa Sede la petición en 1956.

Para asombro de todos, el 12 de marzo de 1957 se expidió por fin la Breve Apostólica, redactada por Pío XII, autorizando la coronación pontificia del Patrono de Ciudad Guzmán; y el 22 de octubre de ese año se procedió de forma solemne a coronarlo, siendo hasta ahora la única representación del señor san José coronada en México por autorización explícita del Obispo de Roma.

 

Sabías que...

• La coronación pontificia sólo fue concedida para san José; es por esto que la corona que él porta es imperial, y en cambio la corona que lleva la Virgen María es más sencilla, estilo diadema.

• Las esculturas encontradas estuvieron en el templo parroquial (actual sagrario de la ciudad) hasta que un terremoto en 1806 lo derribó. Entre los escombros recuperaron las imágenes y fueron colocadas hasta 1881 en la capilla de la Tercera Orden; en ese tiempo terminaron de construir la actual catedral y el 11 de octubre de 1900 fueron puestas en sus actuales altares.

• La Mayordomía de san José se encarga de velar que el juramento se le cumpla al santo e igualmente organiza la fiesta del 22 de octubre. Como recompensa a tan agotador trabajo, san José es trasladado a la casa de la Mayordomía en turno y pasa una noche allí entre oraciones, música de mariachi y comida tradicional.

• El último domingo de septiembre se lleva a cabo el Reparto de Décimas (programa de las fiestas) dentro un gran desfile con mariachis, danzas, carros alegóricos y con abundancia del tradicional ponche de granada.

• Son miles de creyentes los que piden a san José salud, trabajo, felicidad... En agradecimiento practican danzas tradicionales, descalzos y debajo del sol intenso en las fiestas josefinas.

• Las fiestas en honor de san José comienzan el 14 de octubre y terminan un día después de la Fiesta Juramentada (22 de octubre), con un desfile de carros alegóricos que recorren las principales calles de la ciudad detrás de las imágenes de san José y la Virgen María.

 

Testimonio

8-javier 

Javier Vázquez 62 años, albañil Ciudad Guzmán, Jalisco

¿Cómo adquirió la fe en san José? Desde que me acuerdo le tengo fe; fueron mis padres quienes me inculcaron tenerle respeto, y fíjese que ni siquiera me lo decían, más bien uno veía cómo se encomendaban a él y pues se le va quedando a uno, poco a poco; y en mi caso se me quedó bien grabado y pues ahora es al que más le tengo fe porque, como es el papá adoptivo de Jesús, pues rápido nos recomienda a su Hijo.

 9-Victoria

Victoria Delgadillo 59 años, ama de casa Ciudad Guzmán, Jalisco

¿Qué significa san José para usted? Pues mire, él es el que nos ha protegido de los temblores, de las epidemias, de vivir en pecado. Desde que nací, san José estaba aquí enseñándonos cómo amar a su Hijo y cómo seguirlo, y él es también como un padre para la ciudad, así que nosotros debemos, aunque él no lo pida, agradecerle, rezarle y hacerle su fiesta. ¡Cuánto desearía que todos los que leean esto descubran que el mundo es otro si nos encomendamos a Dios y a sus santos!

 

 

 

 
 
 
 
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