Santuarios de la Fe
 
27
SEP
2011
 
El Señor de la Divina Misericordia en Tocuila, Estado de México
Autor: Sergio Argüello Vences  
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Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá... Protegeré durante toda su vida, cual madre a su hijo, a las almas que propagaren el culto a mi Misericordia...”.

Promesa revelada a sor Faustina Kowalska

 

El Señor de la Divina Misericordia se reveló ante sor Faustina por primera vez el 22 de febrero de 1931 en Plock, un pueblo de Polonia. Sor Faustina describe esta aparición así: “Cuando estaba en mi celda, vi a Jesucristo vestido de blanco. Una mano estaba levantada, en ademán de bendecir, y la otra apuntando hacia su pecho, cerca del corazón. De la hendidura de su vestido, que aparecía un poco abierto en el pecho, brillaban dos largos rayos”.

Lo que deseaba Jesús en esta primera aparición era que sor Faustina pintara una imagen de él tal como lo había contemplado, colocando en ella la inscripción “Jesús, confío en ti”, y pidió que se propagara la devoción a su Divina Misericordia en todo el mundo. Además prometió: “El alma que venere esta imagen no perecerá... Protegeré durante toda su vida, cual madre a su hijo, a las almas que propagaren el culto a mi Misericordia...”.

La hermana hizo tal como le pidió Jesucristo y la expansión de la devoción fue creciendo poco a poco. En 1950 la imagen estaba presente en la mayoría de los templos de Polonia; también había llegado a América y parecía conmover el corazón de muchos fieles. Pero en 1958, la Santa Sede, ante informes erróneos sobre la Divina Misericordia, ordenó que no se rindiera culto a esta devoción y su promoción se detuvo por completo.

Fue hasta 1965 que el cardenal Karol Wojtyla comenzó, en Cracovia, Polonia, un proceso informativo sobre la vida y virtudes de sor Faustina y las apariciones que había presenciado esta religiosa. Después de algunos años de promoción, en 1978, poco antes de que el cardenal Wojtyla se convirtiera en Juan Pablo II, el Vaticano publicó una notificación revocando la prohibición a esta devoción.

 

Juan Pablo II y la Divina Misericordia

Sin duda, el gran promotor del Señor de la Divina Misericordia fue el “Papa viajero”. En 1981 publicó la encíclica Dives in misericordia (Rico en misericordia) donde habló de Cristo como la encarnación de la misericordia. Poco después de publicar este documento visitó el Santuario del Amor Misericordioso en Collevalenza, Italia, y habló de sor Faustina, relacionándola con el contenido de la encíclica: “Esta sencilla mujer religiosa acercó a Polonia y al mundo entero el mensaje pascual de Cristo Misericordioso”.

Y así, durante su vida, Juan Pablo II motivó la construcción de santuarios en honor de la Divina Misericordia a lo largo del mundo, canonizó a sor Faustina en Roma el 30 de abril de 2000 e instituyó para la Iglesia universal la fiesta de la Divina Misericordia, el segundo Domingo de Pascua.

 

El Santuario de Tocuila

Fue en el verano de 1993 cuando la Comunidad de Jesús —un instituto misionero— abrió una casa de misión en la Diócesis de Texcoco, Estado de México. Como parte de su espiritualidad, deseaban abrir un centro devocional en honor del Señor de la Divina Misericordia, con la finalidad de expandir el mensaje de Jesús misericordioso que el papa Juan Pablo II tanto promovía.

Después de reflexionar sobre dónde era el mejor lugar para construir este templo, eligieron el Cerro del Cosito en Tocuila, un pequeño pueblo perteneciente a Otumba, dentro del impresionante Valle de Teotihuacán, exactamente frente a la pirámide del Sol y a sólo 60 kilómetros de la ciudad de México.

Los trabajos de construcción comenzaron el 14 de septiembre de 1997. Al principio el templo era muy sencillo pero aun así, la gente, domingo a domingo, llegaba para asistir a la eucaristía y rezar delante del Señor de la Misericordia. Se empezaron a dar generosos donativos y ofrendas, así que el Santuario fue terminado rápidamente. El 11 de septiembre de 1999, el obispo de Texcoco, Carlos Aguiar Retes, consagró el altar y el santuario frente a miles de devotos.

 

Sabías que...

El Santuario de Tocuila fue declarado centro diocesano de peregrinación el 24 de diciembre de 1999.

Se celebran dos fiestas en honor del Señor de la Divina Misericordia en Tocuila: la oficial, que es también la más grande, es el segundo Domingo de Pascua; la segunda es el 14 de septiembre, aniversario de la consagración del altar y del santuario.

Cada primer domingo de mes se celebra aquí una eucaristía de sanación a la una de la tarde. Este día acude gran cantidad de peregrinos para pedir salud física y espiritual.

La imagen de la Divina Misericordia tiene dos rayos de luz, uno azul, que simboliza el agua que derramó Jesús cuando fue traspasado por la lanza y que purifica el alma de los hombres, y el otro es el rojo, que es la Sangre de Cristo que da vida a las almas.

 Ernesto 

Ernesto Martín Pérez Carrasco 63 años, campesino Actopan, Hidalgo

¿Ha cambiado su vida desde que conoció al Señor de la Divina Misericordia? ¡Cómo no! El milagro que nos hace todos los días de permitirnos abrir los ojos y darnos cuenta de que él nos tiene mucho amor y misericordia y que desea lo mejor para nosotros. Darme cuenta de eso es lo que me anima a luchar por algo mejor, luchar por mi familia, mis amigos, mi trabajo, por todo.

 Juan-Carlos

Juan Carlos 24 años, religioso Zona de los Volcanes, Puebla

¿Cuál es la finalidad del santuario? Nuestra Congregación se interesó desde un inicio en la preocupación de Juan Pablo II por difundir esta devoción. Él (Juan Pablo II) sabía bien que aquellos que se acercan a la Divina Misericordia salen cambiados, son otros, y es que sólo el que se siente amado puede cambiar, puede elegir una vida mejor, puede dejar el pecado; esa es nuestra misión aquí en Tocuila.

 

* Espera nuestro siguiente reportaje sobre La Santa Cruz en Alvarado, Veracruz.

 

 
 
 
 
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