Orar en Familia
 
27
SEP
2011
 
Para vivir la Semana Santa
Autor: Juan Carlos Espinosa  
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“Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo. Señor, danos la salvación; Señor, danos prosperidad” (Sal 117, 24-25).

 

Se aproxima el plenilunio de primavera (luna llena siguiente al 20 de marzo) y con él la oportunidad de celebrar la Semana Mayor como comunidad eclesial. Durante la Semana Santa, la Iglesia celebra los misterios de la salvación actuados por Cristo en los últimos días de su vida, comenzando por su entrada mesiánica en Jerusalén. La invitación a participar es para todos; los fieles que por razón de las vacaciones no puedan estar en la liturgia de su parroquia pueden unirse a la celebración en el lugar donde se encuentren.

 

Domingo de Ramos

La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos de la Pasión del Señor. La procesión que conmemora la entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén tiene un carácter festivo y popular, en la cual los cristianos celebran el acontecimiento imitando las aclamaciones y gestos que hicieron los niños hebreos cuando salieron al encuentro del Señor, cantando el fervoroso “Hossana”. Los fieles participan en esta procesión llevando en las manos ramos de olivo o de otros árboles, o palmas. Lo importante es participar en la procesión y no simplemente comprarse una palma o ramo de olivo que a veces se consideran amuletos y no lo son. La palma y el ramo de olivo se conservan (sea en la puerta, en el coche, en la sala) ante todo como un testimonio de la fe en Cristo, rey mesiánico, y de su victoria pascual.


Triduo pascual

La Iglesia celebra cada año los grandes misterios de la redención de los hombres, desde la misa vespertina del jueves, en la Cena del Señor, hasta las vísperas del Domingo de Resurrección. Este periodo se denomina el Triduo del crucificado, sepultado y resucitado; se llama también Triduo pascual porque en su celebración se hace presente y se realiza el misterio de la Pascua, es decir, el tránsito del Señor de este mundo al Padre.


Jueves Santo

(misa vespertina o Cena del Señor)

Con la misa que tiene lugar en las horas vespertinas de este jueves, la Iglesia comienza el Triduo pascual y evoca aquella Última Cena, en la cual el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, ofreció a Dios Padre su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino y los entregó a los apóstoles para que los consumieran, mandándoles que ellos y sus sucesores en el sacerdocio también los ofrecieran. La atención debe centrarse en los misterios que se recuerdan: la institución de la Eucaristía, la institución del Orden sacerdotal y el mandamiento del Señor sobre la caridad fraterna. Es conveniente que los diáconos, acólitos o ministros extraordinarios lleven la Eucaristía a la casa de los enfermos que lo deseen.


La visita al lugar de la reserva

Al final de la celebración de la misa del Jueves Santo, se hará la reserva del Santísimo Sacramento en alguna capilla, convenientemente preparada para ello. Hemos de participar en la adoración, en forma familiar, en el lugar de la reserva.

 

Viernes Santo

El Viernes Santo, la Iglesia celebra la muerte salvadora de Cristo. En el acto litúrgico de la tarde, medita en la Pasión de su Señor, intercede por la salvación del mundo, adora la Cruz y conmemora su propio nacimiento del costado abierto del Salvador. El oficio litúrgico más importante para la Iglesia católica es la celebración de la Pasión del Señor (liturgia de la Palabra, adoración de la Cruz y sagrada Comunión), que tiene su lugar cerca de las 3 de la tarde. Los vía crucis vivientes o rezados, procesiones y todo tipo de manifestación devocional no deben sustituir las celebraciones litúrgicas del Viernes Santo, al contrario, han de tener su lugar y hora determinados sin perder de vista la celebración litúrgica del día.


Sábado Santo

Durante el Sábado Santo, la Iglesia permanece en el silencio, meditando la Pasión y muerte de su Señor, su descenso al lugar de los muertos y esperando, con la oración y el ayuno, su resurrección.


Vigilia pascual en la noche santa

(Sábado Santo por la noche)

Durante la vigilia, la Iglesia espera la resurrección del Señor. Esta vigilia es también espera de la segunda venida del Señor. Según una antiquísima tradición, ésta es una noche en vela en honor del Señor, y la vigilia que tiene lugar en la misma, conmemorando la noche santa en la que el Señor resucitó, ha de considerarse como “la madre de todas las santas vigilias”. La vigilia pascual tiene la siguiente estructura: primera parte: el lucernario y el pregón pascual; segunda parte: la Iglesia contempla las maravillas que Dios ha hecho en favor de su pueblo (liturgia de la Palabra); tercera parte: rito del Bautismo de catecúmenos (o bien, renovación de las promesas bautismales); cuarta parte: junto a los nuevos miembros renacidos por el bautismo, la Iglesia es invitada a la mesa, preparada por el Señor para su pueblo, memorial de su muerte y resurrección, en espera de su nueva venida.


Domingo de Pascua de Resurrección

Quienes no tuvieron oportunidad de participar en la vigilia pascual el sábado por la noche pueden asistir el domingo a celebrar la Resurrección del Señor Jesucristo.

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