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El escándalo no te ayuda porque no canta por ti, y eso no te da el cariño y el respeto de la gente, prefiero la tranquilidad
A principios de la década de los años ochenta surgió, dentro de los escenarios musicales en México, una joven que cautivó al público y que marcó la época con sus interpretaciones que se convirtieron en verdaderos éxitos radiofónicos: Mentiras, Celos, De mi enamórate, Yo no te pido la luna, entre otras. De esta manera, Teresita Presmanes Corona, mejor conocida como Daniela Romo se ganó el corazón y respeto de su público. Tres décadas después, en un merecido reconocimiento y alejada siempre del escándalo publico, la también actriz de la cabellera larga, nos habla en exclusiva de su experiencia dentro y fuera de los escenarios.
¿Cómo podrías definir a Daniela Romo?
Daniela es una mujer como hay muchas en el país. Una mujer mexicana que nació buscando cosas, con una enorme avidez por aprender, no solamente de la vida sino de los demás, como dicen ir andando el camino. Me gusta la música, canto porque mi sensibilidad me lo pide y porque México es un país de artistas, de grandes autores donde he recibido la mayor influencia telúrica. Me encanta mi país, sus paisajes, poesía, escritores, pintores, de todo ello me nutro para actuar y cantar.
¿Cómo te descubriste cantante o actriz?
Fue un sueño desde niña, en realidad mis maestros fueron las películas mexicanas y extranjeras, y entre mis grandes figuras estaban Rocío Dúrcal, pero por igual admiro a Silvia Pinal, María Teresa Rivas, Amparo Rivelles, Marga López o Blanca Estela Pavón… Siempre me preguntaba: ¿por qué a mí no me habrá tocado hacer una película de esas con Pedro Infante? Y fue así como me inicié con los Hermanos Zavala, con quienes tuve una media oportunidad, estaba muy niña, hice mi primera obra de teatro, una comedia musical y eso fue una experiencia que me envenenó y aquí sigo… Después de subir al escenario, uno no quiere bajarse nunca.
¿Cuéntanos algún momento especial en tu carrera?
En mi carrera han existido muchos, pero una ocasión muy especial fue la primera vez que participe en las mañanitas a la Virgen de Guadalupe… fue increíble. Sentí muchos nervios, pero cuando canté encontré una paz extraordinaria, ese es uno de los momentos más intensos de mi carrera. Así que cada 12 de diciembre, mientras tenga vida y oportunidad, estaré en ese evento tan importante para todos los mexicanos. En mi caso, me declaro guadalupana desde que tengo uso de razón, cada que voy a actuar, me encomiendo y le dedico mi trabajo a la Virgen, que siempre ha estado a mi lado, en las buenas y en las malas.
¿Cuándo te diste cuenta de que habías alcanzado un lugar como artista?
Eso se trabaja todos los días, además he tenido el privilegio de probar la radio, la televisión, el cine, el teatro y por supuesto los discos, por eso creo en el destino y sé que ése era mi destino. Sin embargo, lo que me ha fortalecido como ser humano y artista fue actuar en el Teatro Blanquita. Fue una maravilla, cuando debuté, toda la gente iba, me visitó María Félix, Juan José Arreola, Pita Amor, Juan Gabriel, y me pregunté: ¿pero qué es esto? No lo puedo estar viviendo, no me puede estar sucediendo a mí, parecía un sueño. Esa fue mi prueba de fuego y supe que me había graduado.
¿Cuál es tu mejor disco o el más querido?
Esa es una pregunta muy difícil, nadie escoge sobre sus hijos, pero es un disco doble que hice con Bebu Silvetti, fue un parteaguas porque gané de alguna manera el derecho a interpretar a autores importantes y fue el paso para crecer como intérprete. Además me he dado el gusto de cantar casi todos los géneros, a veces canto mis canciones locas y guapachosas, pero lo hago porque son parte de mí, quiero también llevarle alegría a la gente y no solamente compartir el lado nostálgico de la música.
¿Hay algún artista con el que te gustaría cantar?
Primero que nada con quien no me gustaría dejar de cantar es con la gente, porque cuando estoy en mis espectáculos y el público canta contigo es precioso. Por otro lado he tenido el enorme privilegio de cantar con muchos compañeros que saben compartir su talento, como el señor Plácido Domingo; Manuel Mijares, a quien quiero mucho; Eugenia León, poseedora de una gran voz; Rocío Dúrcal, el sueño de toda mi vida; el genial Joan Manuel Serrat, Johnny Ventura, Simone, Miguel Bosé, José Luis Perales y el que me apoyó y quiero enormemente es a Juan Gabriel, el compositor y artista más grande de México actualmente y que me ha dado canciones maravillosas.
Otra faceta tuya es el teatro ¿Cómo te va en él?
El teatro es la madre de todo el espectáculo, para mí fue muy bello iniciarme en el teatro porque uno aprende disciplina y estudio. Tuve la fortuna de trabajar con grandes directores, una de mis grandes experiencias fue El diluvio que viene, también he hecho teatro clásico, de Eurípides, en el Festival Cervantino. La disciplina que requiere un artista se adquiere en el teatro, esa ha sido mi mejor escuela y es uno de mis grandes amores.
¿Cómo se ve México desde la perspectiva de Daniela Romo?
Soy una simple ciudadana que ha sufrido como todos estos años de transiciones, de cambios muy fuertes, y de esa eterna lucha por llegar a la democracia. Pienso que es un momento muy importante en la vida política, social, cultural y económica del país. Hay que ser un pueblo propositivo sin dejar de ser críticos y formar una nueva sociedad, conservando nuestras tradiciones, valores, religión, cultura y enriquecerlas para lograr lo que todos queremos. Celebrar el Bicentenario, ese puede ser un gran regalo para nuestro México.
¿Qué piensas de los escándalos mediáticos para buscar popularidad?
A mí no me gusta, pienso que una carrera no se hace con los escándalos, quizás puedas vender discos por ese efecto. Sin embargo, el publico es muy inteligente, cuando te enfrentas a él en un escenario el escándalo no te ayuda porque no canta por ti, y eso no te da el cariño y el respeto de la gente, prefiero la tranquilidad.
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