Publicacion Mensual  
Año 58, No. 9, Septiembre de 2010
 
 
     
 
   
 
   
 
 
 
   
     
 
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El Cristo Roto

Por: Sergio Argüello Vences

 

Déjame roto... Quiero que al verme roto te acuerdes de tantos hermanos tuyos que están como yo, rotos, aplastados, indigentes, oprimidos, enfermos, mutilados...
(Del poema: Mi Cristo Roto del P. Ramón Cue, sj)

Es en la poesía del Cristo Roto donde el gobierno de Aguascalientes encontró la inspiración para construir un gran monumento que diera ánimos al pueblo de San José de Gracia, que en 1928 fue inundado para construir una presa de riego. Seguramente jamás imaginaron sus constructores que aparte de dar un nuevo sentido e ingresos económicos a este pueblo, serviría también para recordarnos que aún falta mucho para que todos vivamos el Reino de los Cielos en medio de nosotros.

El pueblo de San José de Gracia

Los orígenes del pueblo se remontan a la época de los chichimecas que provenían de Tepatitlán, Jalisco. Ellos se establecieron en las faldas de la Sierra Fría en el siglo XVII; desde entonces el poblado había sido conformado sólo por unas cuantas familias dedicadas a la cacería y la agricultura.

A inicios del siglo XX, bajo los planes del gobierno federal, se decidió crear una presa de riego en el territorio. Esto significó la destrucción del pueblo de San José. La inundación del lugar en 1928 provocó que los ánimos de la gente se fueran a los suelos, además de conducirlos a una dramática situación de pobreza al quitarles su medio de trabajo.

El proyecto

Para el gobierno de Aguascalientes, la situación de San José de Gracia requería atención urgente, se necesitaba crear una estructura que ayudara al mejoramiento emocional y económico del pueblo. Fue así que coincidieron en el proyecto de un santuario católico que permitiría el impulso que precisaba la localidad. Las posibilidades de instaurar un complejo turístico-religioso con la imagen del Cristo Roto daría origen a una nueva organización social. Y además por recurrir al aspecto religioso se proveía un nuevo sentido a la historia personal y comunitaria del pueblo. Por fin el 14 de abril de 2006, se inauguró el santuario e inició una nueva etapa para los hidrocálidos.


Mi Cristo Roto
P. Ramón Cue, sj


A mi Cristo roto, lo encontré en Sevilla. Dentro del arte me subyuga el tema de Cristo en la cruz. Se llevan mi preferencia los cristos barrocos españoles. La última vez, fui de compras en compañía de un buen amigo mío. Visitamos únicamente dos o tres tiendas y andábamos por la tercera o cuarta.

¡De pronto! frente a mí, acostado sobre una mesa, vi un Cristo sin cruz, iba a lanzarme sobre él, pero frené mis ímpetus. Miré al Cristo de reojo, me conquistó desde el primer instante. Claro que no era precisamente lo que yo buscaba, era un Cristo roto, no tenía cruz, le faltaba media pierna, un brazo entero, y aunque conservaba la cabeza, había perdido la cara.

Lo compré, apreté a mi Cristo con cariño, y salí con él a la calle. Al fin, ya de noche, cerré la puerta de mi habitación y me encontré sólo, cara a cara con mi Cristo. Qué ensangrentado despojo mutilado, viéndolo así me decidí a preguntarle:

- Cristo, ¿quién fue el que se atrevió contigo?, ¿no le temblaron las manos cuando astilló las tuyas arrancándote de la cruz?, ¿vive todavía?, ¿dónde?, ¿se arrepintió?
- ¡Cállate! -Me cortó una voz tajante.
- ¡Cállate, preguntas demasiado! ¿Crees que tengo un corazón tan pequeño y mezquino como el tuyo? ¡Cállate! No me preguntes ni pienses más en el que me mutiló, déjalo, ¿qué sabes tú? ¡Respétalo!, yo ya lo perdoné. ¿Qué es mayor pecado?, ¿mutilar una imagen de madera o mutilar una imagen mía viva, de carne, en la que palpito por la gracia del bautismo?, ¡oh, hipócritas! Se rasgan las vestiduras ante el recuerdo del que mutiló mi imagen de madera, mientras le estrechan la mano o le rinden honores al que mutila física o moralmente a los cristos vivos que son sus hermanos.
- ¡No me restaures, te lo prohíbo!, ¿lo oyes?
- Sí Señor, te lo prometo, no te restauraré.
- Gracias -me contestó el Cristo. Su tono volvió a darme confianza.
-¿Por qué no quieres que te restaure? No te comprendo.
- Eso es lo que quiero, que al verme roto te acuerdes siempre de tantos hermanos tuyos que conviven contigo; rotos, aplastados, indigentes, mutilados. Sin brazos, porque no tienen posibilidades de trabajo. Sin pies, porque les han cerrado los caminos. Sin cara, porque les han quitado la honra. Todos los olvidan y les vuelven la espalda. ¡No me restaures, a ver si viéndome así, te acuerdas de ellos y te duele, a ver si así, roto y mutilado te sirvo de clave para el dolor de los demás! Muchos cristianos se vuelven en devoción, en besos, en luces, en flores sobre un Cristo bello, y se olvidan de sus hermanos los hombres, cristos feos, rotos y sufrientes.

Hay muchos cristianos que tranquilizan su conciencia besando un Cristo bello, obra de arte, mientras ofenden al pequeño cristo de carne, que es su hermano. Esos besos me repugnan, me dan asco, Los tolero forzado en mis pies de imagen tallada en madera, pero me hieren el corazón. ¡Tienen demasiados Cristos bellos! Demasiadas obras de arte de mi imagen crucificada. Y están en peligro de quedar en la obra de arte. Un Cristo bello puede ser un peligroso refugio dónde esconderse en la huida del dolor ajeno, tranquilizando al mismo tiempo la conciencia, en un falso cristianismo.

Por eso, ¡debieran tener más Cristos rotos, uno a la entrada de cada templo, que gritara siempre con sus miembros partidos y su cara sin forma, el dolor y la tragedia de mi segunda pasión, en mis hermanos los hombres! Por eso te lo suplico, no me restaures, déjame roto junto a ti, aunque amargue un poco tu vida.

SABÍAS QUE...

El Cristo mide 28 metros de alto, 25 de la escultura y tres del pedestal.
A esta escultura se le ha puesto rostro, aunque el Cristo del poema dice que no tenía.
Frente al Cristo se encuentra una explanada donde está un altar, un crematorio de velas y 24 nichos, en los cuales están los Cristos de Aguascalientes más queridos por su gente.
La escultura monumental del Cristo Roto fue creación del arquitecto Miguel Romo, oriundo de Aguascalientes.
La bendición solemne del Cristo fue presidida por el cardenal Norberto Rivera, de la Arquidiócesis de México.
Al año se reciben más de 50 mil peregrinos.

Cómo llegar a la isla del Cristo Roto

El Cristo se encuentra en el pueblo de San José de Gracia, Aguascalientes. Los camiones para este pueblo salen de la central de autobuses de Aguascalientes, aproximadamente cada hora, y tardan una hora y media en llegar hasta el embarcadero para después tomar un bote a la isla donde está el santuario.

TESTIMONIO
Marcos Cabral.
59 años – Mecánico.
Fresnillo, Zacatecas.


¿Cómo se enteró del Cristo Roto?

Mire, para mí es muy especial este Cristo porque mi papá cuando vivía se sabía el poema de memoria, él era adorador nocturno, cuando podía aprovechaba las fiestas para recitarnos y contarnos la historia del Cristo, insistía en que teníamos que acordarnos de todos los que sufren y procurar echarles la mano.

Hace como dos años me tocó ver un anuncio que decía que habían hecho una réplica del Cristo Roto. La verdad es que me emocioné y nos organizamos con mi hijo el mayor para venir en peregrinación. Este Cristo me trae muchos recuerdos de mi papá, y todo lo que él nos decía de la gente que no tiene casa, de la que sufre.

Ahora estoy aquí por otra cosa, a mi hija de 23 años le dio parálisis en medio cuerpo; se le paralizó el lado derecho y vengo aquí con mi Dios para pedirle que la ayude. Él sabe del dolor que sufre mi hija, Él mismo no tiene pierna ni brazo, sabe cuánto se sufre y vengo a pedirle que nos haga el milagro y mi hija pueda terminar su escuela y ser una persona autosuficiente.

Espera el siguiente mes nuestro reportaje sobre la Virgen de Talpa.

 

La Familia Cristiana - Septiembre 2010